La sociedad actual, estresante, con trabajos sedentarios frente a la pantalla del ordenador requiere que, al menos, tengamos unos hábitos de nutrición saludables. Sin embargo, tenemos que cambiar nuestra relación con la comida y con la forma de comer.
La obesidad, que es la plaga de nuestro siglo, los déficits nutricionales o los hábitos nutricionales inadecuados son las principales preocupaciones de la población general respecto a la dieta.
Nuestra sociedad se ve afectada, cada vez más por el sedentarismo. Esto está relacionado con un menor gasto de energía y afectaciones en el aparato locomotor, la respiración y las emociones, en espacial la depresión y ansiedad
“EL SEDENTARISMO Y LOS MALOS HÁBITOS NUTRICIONALES ESTÁN RELACIONADOS CON ENFERMEDADES CRÓNICAS ORGÁNICAS Y PSICOLÓGICAS”.
La relación que tenemos con la comida se ha ido desconectando de la conciencia, progresivamente. Cada vez más, comemos para aliviar la ansiedad y menos para conseguir nutrientes de alta calidad. No comemos de manera “consciente” sino que resolvemos, de la manera más rápida, nuestras comidas. Esta manera de alimentarnos pone en riesgo nuestra salud y calidad de vida.
Consecuencias de no tener unos hábitos de nutrición saludables
La combinación del sedentarismo con unos malos hábitos de alimentación puede tener graves consecuencias incluso a largo plazo. Los principales riesgos de esta malnutrición son:
- Obesidad
- Diabetes tipo 2
- Enfermedades cardiovasculares
- Síndrome metabólico
- Alteraciones emocionales y psicológicas
Cambiar “hacia” hábitos de nutrición saludables
Cambiar los hábitos nutricionales y tomar comidas saludables es un proceso complejo. Para hacer estos cambios se tiene que tomar conciencia sobre lo que comemos. Además, influyen aspectos de comportamiento (psicológicos), emocionales y de nuestro entorno.
- Debemos detectar que “formas” de comer no son adecuadas.
- Forma de hacer las compras, evitando los alimentos. ultraprocesados.
- Convertir las comidas compulsivas por comidas conscientes
- Convertir las comidas compulsivas por comidas conscientes
Cuando una persona quiere cambiar y adoptar unos hábitos de nutrición saludables, debe tener claro su objetivo, prever las dificultades con que se va a encontrar. Debe pensar a largo plazo, y desarrollar estrategias que le permitan mantense en un estilo de vida más sano.
La Psicología de la forma de comer y los hábitos alimenticios
La forma como comemos no depende sólo de nuestra necesidad de nutrientes o de las sensaciones de apetito del estómago. Existe un conceto llamado “alimentación emocional” en le que la persona tiene unos hábitos dietéticos que usa para manejar sus emociones. El estrés, la tristeza, la ansiedad o el aburrimiento son aspectos psicológicos y emocionales que influyen, y mucho, en nuestros hábitos de nutrición.
El cambio de hábitos para tener una nutrición saludable requiere de un enfoque multidisciplinario en el que debe tenerse en cuenta la nutrición, la actividad, tanto laboral como deportiva, y la psicología de la persona. Este enfoque es esencial para lograr el cambio de hábitos. De esta manera podremos saber cuáles son las necesidades nutricionales de la persona, conocer lo que come (mediante la encuesta alimentaria) y detectar qué situaciones emocionales desencadenan los desórdenes en las costumbres alimentarias. Sobre este último punto, podemos diseñar mecanismos para manejar la psicología individual sin necesidad de recurrir a la comida.
“ES NECESARIO INICIAR EL CAMBIO DE HÁBITOS DE NUTRICIÓN SALUDABLES CON UN ENFOQUE PSICOLÓGICO Y DIETÉTICO”
Obstáculos para el cambio de hábitos nutricionales saludables
Cuando una persona decide iniciar un cambio de vida para tener hábitos saludables, se encontrará varias situaciones que pueden dificultar este proceso de cambio.
Desconocimiento del problema. La persona cree que sus hábitos actuales son correctos y que no necesita cambiar nada en su vida. Esto indica una falta de motivación. Aún no ha madurado en su proceso de cambio.
Dificultades a la hora de manejar las emociones. Si la persona no puede manejar en determinadas situaciones, deberá acumular primero recursos para hacerles frente para luego iniciar el proceso de cambio. La persona no puede manejar sus emocionales negativas sin recurrir a la comida.
Mala gestión del tiempo. A menudo creemos que tener una dieta saludable requiere más tiempo del habitual. Es una autolimitación que debe manejarse haciendo eficientes las compras y la cocina.
Gustos de cada individuo. Tenemos la percepción de que los alimentos son menos palatables que los ultracocinados. Esto no es así, y tiene que haber un periodo de formación en este sentido para que la persona perciba que se puede comer sano y sabroso.
Estímulos sociales. Las comidas sociales, el acceso a los alimentos y el bombardeo publicitario influyen en tomar decisiones nutricionales poco saludables.
ESTRATEGIAS PARA CAMBIAR Y MANTENER HÁBITOS NUTRICIONALES
El proceso de cambio tiene muchos aspectos que debemos
tener en cuenta. Algunos de estos aspectos son:
✔️ Autoconciencia motivadora para el cambio. Si se
reconocen las emociones que provocan los patrones alimenticios podremos actuar con más eficacia. Podemos hacer un proceso de autoanálisis, registrar las
situaciones adecuadas o las peligrosas. Podemos tener la ayuda de un
profesional o practicar diferentes disciplinas como la meditación, el yoga o el
mindfulness. El objetivo es distinguir el hambre física del hambre emocional.
✔️ Estrategias de preparación de las comidas. Debemos
comprar racionalmente, en base a una lista y al cocinar. Podemos cocinar con
antelación (“batch cooking”) por lo que no dependeremos de opciones rápidas y
poco saludables. En los menús hay que incluir alimentos ricos en nutrientes
como frutas, verduras y proteínas magras. Siempre debemos preparar las comidas en un estado de “elección consciente”.
✔️ Establecer objetivos razonables, alcanzables, para motivar. Fraccionar los objetivos. Es más fácil lograr un cambio perdurable en el tiempo si establecemos objetivos pequeños y fácilmente asequibles. De esta manera, tenemos recompensas, a lo largo del camino que nos ayudan a reforzar nuestro cambio. Si los objetivos y los cambios son drásticos, es más difícil identificar su consecución y es más fácil caer en el fallo y desmotivarnos. Por ejemplo, podemos aumentar gradualmente el consumo de frutas y verduras en lugar de eliminar todos los alimentos procesados de inmediato.
✔️ Apoyo profesional. Se necesitan algunas herramientas que pueden proporcionar los profesionales para adoptar un estilo de vida saludable. Los nutricionistas o psicólogos especializados pueden proporcionar recursos “a medida” para afrontar obstáculos emocionales y prácticos.
✔️ Información y educación nutricional. No es
aconsejable “hacer dieta” en el sentido tradicional de la palabra. Es
restrictivo y es una imposición. Sin embargo, podemos tener menús y recursos de
substitución. Debemos entender las etiquetas de composición de los alimentos y,
conocer los componentes necesarios para equilibrar una dieta. De esta manera,
además de la parte emocional, la parte racional ayuda a tomar decisiones
adecuadas. En nutrición hay muchos mitos. Debemos informarnos antes de dejar
que una falsa información afecte a nuestra toma de decisiones.
✔️ Recompensas cuando alcanzamos los objetivos o adquirimos un nuevo hábito saludable. Debemos dar relevancia a nuestros éxitos. Las recompensas (que no sean comida) por lograr pequeños objetivos y comportamientos refuerza positivamente el proceso de cambio. Darnos un periodo de descanso, salir al aire libre o realizar una actividad que nos guste es una forma de reforzar nuestros comportamientos positivos.
MANTENIMIENTO DEL CAMBIO A LARGO PLAZO
Mantener los hábitos nutricionales saludables requiere consciencia y resiliencia:
- Cambiar progresivamente: Los cambios a largo plazo se introducen de forma progresiva, casi inadvertida en nuestra actividad cotidiana. Son microcambios favorables.
- Aceptar recaídas ocasionales. No debemos juzgarnos. Así se fomenta una relación adecuada con la alimentación.
- Ajustes periódicos: Si revisamos nuestros objetivos, nuestros procesos y analizamos nuestros éxitos y fracasos, podremos ajustar las estrategias que vamos a usar en el futuro, según las necesidades cambiantes.
“EL CAMBIO DE HABITOS DE NUTRICIÓN SALUDABLES SE VE FAVORECIDO POR EL APOYO DE PROFESIONALES, DIETISTAS Y PSICÓLOGOS”.
MANTENIMIENTO DEL CAMBIO A LARGO PLAZO
Realizar un cambio para tener unos hábitos nutricionales saludables, no es solo una cuestión de fuerza de voluntad. Este tipo de cambio requiere tener en cuenta factores psicológicos, emocionales y prácticos. La actuación de los profesionales, dietistas y psicólogos, ayuda a poner en práctica estrategias y, cuando sea necesario, apoyar a la hora de superar obstáculos y mantener una relación sana con la comida a largo plazo.
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